Las mejores webcams (maxima calidad)
Usuario: Contraseña:
Relatos Eróticos

obtener clave acceso para leer Libro Virtual gestialba.com
R
E
L
A
T
O
S
E
R
Ó
T
 I
C
O
S

Incesto de nieta abuelo 

Libro Virtual

Título: Incesto de nieta abuelo

Autor:
Gestialba.com
Productor:
Gestialba.com 
Gión:
Gestialba.com
Protagonista principal:
Ardo.
Actores: Abuelo, Nieta, Padre, Madre
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2006
Género: Erótico - Fantasía - (Incesto)
Duración: 005 minutos 
Recomendada: 
Mayores de 18 años

 

 

 

 

 

 

 

 

Solicita tu clave de Acceso para poder leer el Libro Virtual

Este libro de pequeños, y Grandes Relatos Eróticos, está totalmente escrito por nuestro escritor, y director de gestialba.com, ningún relato a sido copiado ni extraido de ningún portal, ni de ningún otro Autor.

Si te gusta leer, puedes pasar unos buenos ratos leyendo estos relatos eróticos, totalmente nuevos en la red. y GRATIS

leer Libro Virtual gestialba.com

Solicitar Clave Acceso

Cualquier persona en su sano juicio diría que estoy loca, o cuanto menos que soy una desvergonzada, ¿dirán ustedes, por qué? Porque quiero que mi abuelo se valla feliz al otro mundo, quiero que antes de morir eche el último polvo de su vida. El pobre lleva viudo 25 años y desde ese día no ha podido realizar acto sexual alguno ya que entró en un estado catatónico, no llega a ser un coma, ya que oye y hasta suelta algun que otro sonido inteligible. Un día mientras le cuidaba, estaba sola en casa y como era verano y tenía mucho calor me puse en sujetador y braguitas. Fue entonces cuando observé que mi abuelo tenía ganas de practicar el sexo, ¡dentro de sus limitaciones claro! Le dije:  

-Abuelo, perdona que esté en sujetador y bragas, ¡tengo mucho calor!

-Ha, hum.  

No entendí lo que quería decir, pero si vi claramente que clavó su mirada en mi entrepierna, ¡pobre! Sin dudas recordaba sus tiempos de juventud, sus tiempos de cuando era persona y no un simple vegetal. ¡Qué triste es la vida! Fue en ese momento cuando se me ocurrió la idea:  

-¿Abuelo, quieres ver mis pechos?  

Esta vez no articuló palabra alguna, pero movió la cabeza realizando un movimiento afirmativo. No lo dudé, fui a mi habitación y traje el reproductor de cds y puse una música de su tiempo que días antes me había bajado de Internet. Inicié un baile sensual y lentamente me despojé del sujetador, mis pequeños y redondos pechos quedaron al aire para su disfrute, los acariciaba. Y observaba en él una ligera sonrisa aflorando de sus labios. En ese momento el miedo invadió mi cuerpo, recogí el sujetador y salí de la habitación con miedo de ser descubierta por mis padres que estaban por llegar de un momento a otro.  

Tengo 25 años, pero si mis padres me encuentran realizando el incesto con mi abuelo en cualquiera de sus versiones son capaces de matarme allí mismo. Sobre todo mi padre que es un ser cuadriculado y beato como no los hay. Ya en mi cuarto algo más relajada, me puse el sujetador una camisa y unos pantalones cortos y regresé para recoger el reproductor de cds. Tuve suerte, nada más salir de mi habitación, ellos llegaron y subieron a ver al abuelo y como no podía ser de otra manera preguntaron:  

-¿Qué hace este aparato de música en el cuarto del abuelo? –Preguntó mi madre-

- Le he estado poniendo música de sus tiempos.  

Son tan autoritarios que no dejan que haga nada por iniciativa propia, me estuvieron interrogando y hasta me hicieron poner la música que yo decía que le había colocado, ¡menos mal que era cierto! Si me hubieran pillado en un renuncio hubieran pensado que estaba escuchando música de la mía a toda pastilla, ¡me lo tienen totalmente prohibido!

Carlos Gardel y Gloria Laso me salvaron de ser ajusticiada, ¡qué ganas tengo de emanciparme!  

Pasaron los días, y mis padres tenían que ir a una convención religiosa, por suerte para mí, alguien se debía quedar con el abuelo. Era la ocasión genial para hacer lo que tenía pensado hacer con el abuelo, tendría dos días casi completos para hacerle disfrutar.  

-Que no se te ocurra salir mientras estamos fuera.

-Sí mamá.

-Y mucho menos que nadie venga a casa.

-Sí papá, sí papá...  

Así estuvieron durante un rato dándome órdenes como si fuera una niña de 14 años que se disponía a quedarse sola, ellos no sabían que estaban tratando con una persona adulta, ¡vamos, todo lo adulta que se puede ser a los 25 años! Después de 750 advertencias mis progenitores autoritarios se marcharon, ¡bien! Que los aires les sean propicios.  

Estaba deseando que se marcharan para llevar a cabo el plan de hacer disfrutar al abuelo. La vez anterior le enseñé los pechos, pero esta vez tenía en mente hacerle un pase de lencería. Lencería que sé que mi madre tiene a buen recaudo, lencería que utiliza para poner caliente a mi padre, ¡serán falsos! Tanta religión y luego son más perversos y ateos que el  Marqués de Sade, ¡ellos no lo saben, pero los he visto!  

Fui a la caja fuerte que mis padres tienen oculta en su habitación, un día por casualidad encontré la clave de entrada y sé donde guardan la llave. La abrí y cogí la llave del desván. Mis padres tienen muchos secretos, por eso lo tienen todo bajo llave, aprovecharé para verlo todo. Nada más entrar al desván me llevé la primera sorpresa, no era un desván, aquello parecía una sala de tortura masoquista insonorizada. Había aparatos de placer sexual de todas clases, cajas de condones, cremas lubricantes dilatadoras, una colección de aparatos para masturbarse que harían mis delicias, y con ellas disfrutaría mi abuelo, aquello parecía un sexchop. Una vez satisfecha mi curiosidad me dirigí al armario para ver si encontraba la lencería erótica que quería utilizar. Abrí el armario y quedé alucinada por la gran cantidad de vestidos y prendas sexys que allí guardaba mi madre, eso sin decir la cantidad de zapatos que habían. ¡Era una locura! Por suerte tengo las mismas medidas que mi madre, me estuve probando infinidad de modelitos a cual más sexy y provocador. Estaba tan excitada que casi me olvido del abuelo. Pero recobré el sentido, tomé lo necesario y bajé a la habitación del abuelo:  

-Hola abuelo, ¿Te gusta este modelito que me he puesto? –Movió la cabeza afirmativamente-  

Me coloqué un traje de nylon de esos de cuerpo entero, sus trasparencias dejan adivinar todo lo que hay y lo que no hay. Un cinturón y unos zapatos negros de tacón alto, eso era todo lo que me puse. Me miré al espejo y yo misma me excitaba, ¡será posible! Lo era, por que mi vagina estaba totalmente húmeda y preparada para ser penetrada por los consoladores que me había traído. Mi abuelo no quitaba ojo de mi entrepierna, sin duda alguna lo que más le gustaba era mi joven y depilado coño.  

En ese momento no era consciente que lo que iba a realizar era un acto de incesto abuelo nieta, ¡mejor dicho! incesto de nieta al abuelo. Sea como sea está prohibido por la justicia, ¡pero eso era lo de menos! No era consciente de que mi abuelo debido a la excitación podía sufrir un paro cardíaco. 

-¿Pongo música abuelo?  

Él como un autómata hizo el signo afirmativo con la cabeza, quiso que pusiera la colección de canciones de Gloria Laso, sin duda le recordaba sus tiempos de novios con la abuela, ¡supongo! El caso es que empecé a masturbarme sentada frente a él de manera que no perdiera detalle de la entrada y salida del consolador en mi chorreante vagina. No perdía detalle y veía el placer en el brillos de sus ojos, pero eso no fue todo, cuando llevaba cinco minutos de masturbación observé un pequeño bulto a la altura de su miembro, ¡pensé, es imposible! Interrumpí mi placer para verificar que era lo que ocurría, ¡cielos! ¡Qué era aquello! Tenía el pene totalmente tieso, ¡Esta es la mía! Fui a mi habitación a toda velocidad a por un preservativo que tenía a buen recaudo y se lo coloqué, me puse a horcajadas sobre él, y lo introduje lentamente en la vagina, inicié in mete y saca lento, experimenté el orgasmo más intenso que hasta ese día había tenido. Supongo que era debido al morbo de estar practicando el incesto con mi abuelo. 

G

e

s

t

i

a

l

b

a

.

c

o

m
 

Él después de dos minutos eyaculó, le salían lágrimas de sus ojos y su cara era de verdadera satisfacción. Estaba feliz, yo estaba muy excitada, le quité el preservativo y le hice una mamada que le será difícil olvidar. Durante todo el día estuve haciéndole disfrutar, el tío cada vez que lo necesitaba ponía su pene en erección. Por suerte en el armario del desván había cajas de preservativos en cantidades industriales. Utilicé 12, doce corridas en 24 horas, eso ni el mejor de los amante es capaz de hacerlo.  

Al día siguiente llegaron mis padres, para ese momento lo tenía todo preparado para que no sospecharan nada,  al abuelo lo tenía aseado para que vieran que lo había cuidado. El muy pillastre cada vez que me veía sonreía, yo salía lo antes posible no fuera que por la emoción pusiera su herramienta en posición de disparo. ¡Sería muy violento y difícil de esplicar! ¿No creen?  

Lamentablemente o afortunadamente para él, pasaron tres días desde el regreso de mis padres y murió placidamente durante la noche. ¡En paz descanses abuelo! Espero que estés donde estés, sepas valorar lo que hice por ti. ¡Un beso, abuelito!   

 

¿ Qué le a parecido el Relato qué a leído ?  

Malo

Regular

Bueno

Muybueno

Excelente

Publicar, un Relato escrito por mi
Libro Virtual pág. 55

PVP 0 euros pide el tuyo ya

¿ Te gusta escribir... ? y crear tus propios Relatos Eróticos...?

Bien hemos creado una sección, donde podrás Añadir tu propio relato erótico, siempre que cumplas nuestras normas de publicación... Si te gusta leer y que lean, este va ser tu nuevo libro de relatos eróticos que leas, donde y tu si quieres participas, leiendo a nuestros editores, o publicando tus propios relatos eróticos...

Solicita clave de Acceso para poder leer el Libro Virtual

Este libro de pequeños, y Grandes Relatos Eróticos, está totalmente escrito por nuestro escritor, y director de gestialba.com, ningún relato a sido copiado ni extraido de ningún portal, ni de ningún otro Autor.

Si te gusta leer, puedes pasar unos buenos ratos leyendo estos relatos eróticos, totalmente nuevos en la red. y GRATIS

 
enviar mi propio relato erótico obtener clave acceso para leer Libro Virtual gestialba.com

Muy importante

Enviar mi Relato

Solicitar Clave Acceso

 Aquí te explicamos un conjunto de cosas que debes tener en cuenta a la hora de enviar tu relato.

INSTRUCCIONES PARA ENVIAR CORRECTAMENTE TU RELATO

Para poder leer el libro de relatos virtual, y publicar relatos eróticos, tienes que solicitar y obtener tu clave de acceso.

Debes de enviar tu relato a infor@gestialba.com

Tu Relato Erótico será revisado y publicado. en la sección lectores

Envía tu relato en formato Word (.doc) de ser posible, esto te ayudará para auto corregir tus textos.

Cuida tu ortografía y la redacción del relato.

Coloca el título del relato, nombre o nick del autor y correo si deséas que sean publicados, dejando aclarado cuando no deséas que se pongan ambos datos o alguno de los dos.

Recuerda que no son aceptados los relatos menores a dos folios Word.


No son aceptados los Relatos que contengan:

  • Edades inferiores a los 18 años.

  • Gore. 

  • Violencia .

  • Sexo no consentido

  • Zoofília.

  • Pederasta, ni sexo imaginario con niños ni menores de edad. 

Cuando nos envíes tu Relato, en breve será revisado y publicado.

Muchas gracias por tu colaboración.

Necesitamos tu ayuda, para crear un portal de Relatos Eróticos, con la máxima calidad y con tus mejores imaginaciones y fantasias eróticas... no dudes en mandar tu relato erótico, nosotros te lo publicaremos en la sección de relatos de nuestros lectores, gracias por visitar nuestro libro de Relatos Eróticos Virtual.


El ingreso y uso de este Sitio y todo su Contenido está expresamente PROHIBIDO PARA MENORES. Certifica que es mayor de 18 o de 21 años, si así lo disponen las leyes que le rigen donde se encuentra. La visualización de desnudos, actos sexuales y/o material de contenido adulto para propósitos de entretenimiento debe ser legal en el país desde donde accede al material. En caso de no cumplir con estos requisitos, haga Click Aquí para abandonar este Sitio.

 En conformidad con el Código de los Estados Unidos, Título 18, Sección 2257