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Apenas
hemos visto la película, espero que cuando se nos pase el
ardor de los primeros días nos centremos en las cosas que
hacemos. En estos momentos no pensamos en otra cosa que en el
sexo. Suerte tenemos que durante el trabajo estamos algo más
centrados, si no fuera así sería una catástrofe profesional
para los dos.
Hoy lunes es el primer día laborable que pasamos juntos desde
el inicio de nuestra relación, son las 20:30 y ya hemos
practicado el sexo 2 veces, una esta mañana antes de
levantarnos y otra hace unos minutos. Estamos viviendo una
maravillosa locura. Es nuestro 4º día de convivencia como
pareja y todavía no tenemos las ideas claras.
-¿Te ha gustado la película?
-Mucho Alan, sobre todo en la parte en la que me dabas placer
en la entrada de mi ano haciéndome cosquillas con tu lengua.
-Veo que te gusta reír. ¡Parecías una mujer muy seria!
-Soy seria cuando estoy trabajando, pero cuando termino me
gusta disfrutar todo lo que puedo de la vida. No merece la
pena tomarlo todo con seriedad, sería prácticamente estar
muertos. ¡Estoy viva, y quiero follar, follar, y luego
follar! ¿Lo hacemos otra vez?
-Pero bueno Elena, ¿Quieres acabar conmigo?
-Sí, Amor mío, quiero que mueras de placer. ¡Tengo que
recuperar todo el tiempo perdido!
-Espera Elena. Me daré una ducha y me pondré una ropa más cómoda.
-Vale, yo también me volveré a duchar y me pondré una cosa
que sin duda alguna te gustará.
Una vez he terminado de ducharme, me he vestido con pantalones
cortos y una camiseta de algodón, son las prendas que uso
habitualmente en casa para estar cómodo. Espero en el sofá
del salón a que Elena termine. ¡Qué sorpresa me espera¡
Desde el dormitorio siento que me dice:
-¿Alan estás preparado?
-Lo estoy, puede venir cuando quieras.
Elena se acerca al salón y escondida tras la puerta me deja
ver unas de sus piernas enfundada en una media color carne y
zapato de tacón alto haciendo juego, primero una después la
otra y por último hace su aparición. Está exuberante se ha
puesto un traje de nylon que cubre todo su cuerpo
(bodystocking), hace que pueda ver sus perfectas curvas y
todos sus atributos, es sin duda una prenda que junto con los
zapatos de tacón alto hace que una mujer resulte de lo más
sexy, su transparencia hace que me ponga excitado. Elena hace
unos pases como si de una modelo se tratara. ¡Qué digo
modelo! Es una mujer diez, no le falta ni le sobra nada. Es
simplemente una diosa ¡Mi diosa Elena!
Ponemos música y nos ponemos a bailar, bailamos nos besamos y
cada vez estamos más excitados. Elena no deja de sobarme el
trasero y la entrepierna, que es ahora un simple bulto, mi
pene quiere salir de su escondite, no aguanta más. Elena lo
acaricia por encima del pantalón.
-¡Qué cosita más dura tiene mi amor para regalarme¡ La voy
a sacar para ver como está.
Elena me saca el pene por la entrepierna del calzoncillo y del
pantalón, la presión que estos hacían en la parte superior
en forma de estrangulación, convertía mi pene en un cañón
del acero de más dureza que se conoce. La boca de disparo ya
estaba cargada del sabroso elixir que tanto a Elena como a mí
nos gusta saborear. Mi hermosa diosa y amante ha puesto sus
rodillas en el suelo y ha empezado a introducir mi duro y
excitado pene en su boca, se lo introduce todo lo que puede,
hasta el punto de provocarse arcadas pero si llegar al vómito.
Ahora Elena se saca el pene de su boca y se dirige al bar y
coge del estante una copa.
-Alan cuando estés a punto de eyacular avísame. Quiero
recoger tu semen en esta copa, luego me lo beberé todo sin
tragármelo, lo saborearé como a mí me gusta y te lo pasaré
a ti para que te lo tragues. ¿Lo harás?
-¡No lo dudes Elena¡
Elena me agarra el pene y tirando de él me conduce hasta el
sofá, se sienta y yo delante de ella con mi pene tieso y
apunto de estallar. Lo introduce en su boca y hábil lo
succiona para sacar de él el fruto deseado, en dos minutos ya
estoy a punto de correrme, le hago una señal para que lo
saque de la boca y lo deposite en la copa, para así recoger
la máxima cantidad posible de semen, frota mi pene de manera
enérgica hasta que de nuevo provoca cuatro nuevas
convulsiones acompañadas del tan preciado líquido. Con la
copa en la mano y ya en pie comienza a contonearse y con cara
de felicidad empieza a introducirlo en su boca sorbito a
sorbito, lo saborea varias veces y poco a poco lo va mezclando
con su saliva, cuando ya lo ha disfrutado lo bastante lo
deposita en mi boca como si de un manjar se tratara, yo
saboreo esa mezcla de puro amor y a pequeños sorbos lo
introduzco en mi estómago. Antes de que lo consuma todo ella
me besa y recoge una pequeña cantidad, la saborea, la traga y
con su lengua recorre cada rincón de mi boca es una cosa que
le encanta hacer.
-Alan, me has hecho muy feliz. ¡Has cumplido otras de mis
fantasías!
Llegados a este punto estamos tan excitados que cualquier cosa
que uno le pida al otro le sería concedida sin reparo alguno,
Elena lo sabe:
-Alan quiero afeitarte.
-¡No, mi barba y mis bigotes son sagrados! ¡Por favor, no me
pidas eso! ¡Bueno, vale, por ti lo hago, aféitame!
-No, tonto. ¡Quiero depilar toda tu zona genital! ¡Quiero
sentir tu piel junto a la mía!
-Eso está hecho Elena. ¡Qué susto me habías dado!
No se lo podía negar, Elena me de la mano y me conduce hasta
el cuarto de baño, me desnudo por completo y ella empieza el
excitante trabajo de depilarme, es toda una maestra en el
arte, tiene mucha experiencia ella se lo depila
constantemente. Ha dejado mi piel suave como tiene ella la
suya, la verdad es que es curioso saber la sensación de unir
nuestros sexos.
-Ya he terminado. ¡Que bello que has quedado! ¿Soy buena
peluquera?
Se sonríe y con la lengua humedece sus labios. Ella se dirige
moviendo sus caderas de forma provocativa al dormitorio, busca
en su armario y saca dos consoladores y los deposita encima de
la mesita de noche. Se despoja de su sensual traje de nylon y
se echa en la cama boca arriba. Con su dedo índice señala
hacia su humedecida vagina diciéndome que es hora de
complacerla. Ya ha pasado suficiente tiempo como para haberme
repuesto de la anterior eyaculación, por lo tanto no lo dudo
ni un solo instante y la penetro, su vagina está tan
lubricada que mi glande hace una fiesta rozando sus labios.
Introduzco suavemente mi pene hasta rozar mis genitales
depilados con su vagina, la sensación es agradable y muy
excitante. Cuando ya estoy apunto de correrme, ella coge un
vibrador de la mesita de noche, lo pone en funcionamiento y me
lo aplica desplazándolo desde mi ano hasta mis testículos,
la sensación es tan placentera que me corro con grandes
convulsiones, ella aprovecha y también disfruta del momento
llegando al orgasmo.
-¿Alan, te ha gustado? ¡Esto que te he hecho, lo leí en una
revista!
-Elena, ha sido genial.
Como ya es habitual desde que hemos empezado nuestra relación,
cada vez que eyaculo en su boca o en su húmeda vagina, recojo
la mezcla que ella expulsa y la saboreamos en nuestras bocas y
la consumimos lentamente, es un placer que nos hace acabar el
acto sexual relajados, extasiados y con cada vez más y más
amor. Y ha todo esto me pregunto:
-Elena. ¿Para qué era el otro consolador?
-¡Ya lo verás amigo mío, ya lo verás!
Elena es una joya de mujer, no se si es una experta que ha
practicado todo esto anteriormente, lo que sé es que me hace
disfrutar y que ella disfruta al mismo tiempo.
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