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El
proyecto, La mamada - parte (VII) 7/12
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Libro
Virtual

Título:
El
proyecto
La
mamada - parte (VII)
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Autor:
Gestialba.com |
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Productor:
Gestialba.com |
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Gión:
Gestialba.com
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Protagonista
principal:
Elena.
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| Actores: |
Elena,
Alan |
| Fotografía: |
Gestialba.com |
| Editada: |
2006 |
| Género: |
Erótico
- (12-Capítulos) |
| Duración: |
005
minutos |
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Recomendada:
Mayores
de 18
años
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La
primera en levantarse fue Elena que aprovechó para asearse
con tranquilidad, la vi como se alejaba en dirección al
cuarto de baño, en cuanto salió del dormitorio me fui tras
ella, volvía a estar excitado nada más ver su trasero terso,
tenía que apagar esas ganas irrefrenables de volver a estar
dentro de ella. ¿Qué me estaba pasando? No podía seguir
todo el día en posición de disparo. El trabajo nos esperaba.
¡Hoy es sábado, lo podemos dedicar a satisfacer nuestras
necesidades! Desde el cuarto de baño Elena me grita:
-Alan, por favor tráeme unas braguitas que tengo en mi bolso.
-Enseguida voy Elena. Busqué el bolso que estaba en la sala,
encima del sofá y lo abrí para coger la braguita, allí
estaban, venía preparada para varios días cogí las que más
me excitaron y se las llevé.
Cuando llegue al cuarto de baño, Elena ya se estaba dando con
crema en todos los puntos habituales, rodillas, muslos,
tobillos, codos y manos...
-Toma Elena tu braguita, es muy sexy.
-Siempre las uso de esta tela transparente son muy
transpirables y hacen que no sude, parece como si no llevara
nada puesto. En casa tengo unas que son muy provocativas no
son de tipo tanga, parecen mini pantalones. ¡Ya verás que
excitantes que son!
No se como serían las bragas que Elena me describía, lo que
si sé es que con las que se acaba de colocar resulta más que
apetecible, me están diciendo cómeme.
-Alan, estás muy excitado, ¿no has tenido bastante con lo de
ayer y toda esta noche?
-Elena, necesito más ¡No sé qué me pasa!
-No te preocupes Alan yo soy casi insaciable. Ahora mismo
echamos un polvo rápido, nos duchamos y nos ponemos a
trabajar en el proyecto.
Por primera vez es ella la que saca el tema del proyecto que
era el motivo por el que ayer viernes nos reunimos.
Elena se acerca hacia mí, pone la toalla que había utilizado
para secarse en el suelo delante de mis pies, inca sus
rodillas y coge mi pene con su mano izquierda y se lo
introduce en su boca. Empieza a lamer con su ávida lengua, en
algunos momentos me daba un chupetón con el cual empieza a
tener su boca más que llena de mis jugos pre-coitales que
junto con su saliva parecía que se fuese a atragantar.
-Alan aguanta un poquito, que me la quiero tragar entera.
Así lo hizo, se la introducía totalmente hasta el punto de
tener arcadas. Yo había visto hacer eso en las películas
porno pero no hubiera creído nunca que Elena fuese capaz de
hacerlo, era una sensación de un placer inaguantable.
-Elena, suelta que me corro.
Pero Elena no estaba dispuesta a perder una gota de mi semen,
al que estaba ya más que demostrado era adicta. Me corrí con
toda mi polla introducida en su boca, fue tal la cantidad de
semen que le solté que no se aún como no se ahogó, se lo
tragó todo, cuando pasaron unos segundo se la sacó sin dejar
de lamer. Siguió dándome chupetones hasta exprimir última
gota como si se tratara de una naranja, parecía que perdía
el sentido del placer que me daba.
-Elena eres un máquina de dar placer, no te hubiera creído
nunca capaz de lo que acabas de hacer.
-Alan prepárate porque sé hacer muchísimas cosas más y tú
eres un sol y me pones a cien.
Se levantó y me dio un soberano morreo, su lengua le llegaba
casi hasta mi campanilla, sin duda era otra de las cosas que
sabía hacer a la perfección. ¡Qué sabor a semen y salivas!
¡Otra vez estoy empalmado!
-Elena, deja que me voy a dar una ducha de agua fría.
-Ese es mi hombre, así te quiero insaciable, lo vamos a pasar
más que bien será como un sueño continuo.
Entré en el cuarto de baño y me di una ducha, primero con
agua caliente y luego con agua fría, de esa manera me pude
calmar durante un tiempo. Acabo la ducha y me dirijo ya seco,
vestido con calzoncillos, pantalón corto y una camisa, hacia
el salón.
-Alan te he cogido esta camisa de tu armario ¿Te importa?
-Para nada, coge todo lo que necesites.
Estaba preciosa ¡estaba excitante! con esa camisa grande que
le llegaba por encima de sus rodillas.
-Elena empezamos con la estrategia para la presentación del
proyecto.
-No Alan, vamos a ir a mi casa para coger un poco de ropa,
pasaremos unos días aquí, así tranquilamente podremos
trabajar hasta la hora que queramos. Espera que me visto y nos
vamos.
Así lo hicimos, fuimos a su casa y recogió todo lo que creía
necesario, entre sus cosas vi como agregaba unos consoladores.
Esta mujer no deja de sorprenderme ¡Qué pérdida de tiempo
he tenido! Se cambió de ropa, se puso un pantalón tejano,
una camisa blanca y unas zapatillas deportivas, que es como yo
la había conocido hasta ahora. Nos dirigimos a mí casa que
es donde teníamos el despacho de trabajo. No porque su casa
fuese pequeña y no tuviera despacho, simplemente porque desde
principio decidimos fuese en mi casa para que no hubieran
habladurías vecinales.
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