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Después
de años practicando el sexo llegó a nuestra pareja la monotonía
y posteriormente rondó el hastío. Teníamos que hacer algo y
pronto, de lo contrario nuestros tres años como pareja se irían
al traste. No estaba dispuesta a ello y le propuse hacer un trío
con un amigo mío, así podía ser penetrada por la vagina y por
el ano al mismo tiempo que era una de mis fantasías. Craso
error, mi marido, mi compañero desde hacía 3 años se puso
hecho un energúmeno, se puso como loco y con los ojos que parecía
que se le salía de sus orbitas. Me llamó de todo menos guapa,
y está claro, empezamos una discusión que terminó en separación,
¡ahora me alegro! Pero en esos momentos lo pase francamente
mal, ¡supongo que él también! Pero eso ya no me importa.
Desde
que conseguí el divorcio he practicado casi toda clase de
variantes del sexo, hasta el punto de convertirme en una
promiscua. No quiero volver a ser mujer de un solo hombre, y
mucho menos ser de su propiedad. Por ese motivo hago el amor, ¡perdón!
practico el sexo con quién me apetece. Atrás quedaron los día
de dar explicaciones para encima no ser creída. ¡Viva el
divorcio!
Hoy
he quedado al terminar la jornada laboral con Paco y Gloria, son
una pareja muy liberal y que aparentemente no tienen celos el
uno del otro, ¡qué envidia! Hemos quedado para practicar toda
la noche el sexo, mañana es sábado y no tenemos que ir a
trabajar, ¡qué descanso! Paco y Gloria me han comentado que me
tienen una sorpresa preparada para esa noche, y que esperan que
sea de mi agrado. Son la 9 de la noche llego a su casa, toc,
toc, toc:
-Hola
Débora, ¡Qué puntual que eres! Pasa guapa, no te quedes en la
puerta.
-Hola
Gloria, hola Paco, ¿Cómo estáis?
Para
saludarnos, como en las dos veces anteriores en que me he
reunido con ellos, nos damos un largo beso con lengua incluida,
primero Paco y luego Gloria, que por cierto cada día me gusta más.
Contestan:
-Estamos
muy bien, impacientes por empezar. ¡Aquí está tu sorpresa!
Este es Pier, él será tu pareja. ¿Qué te parece?
Me
quedé sorprendida, Pier no sólo era joven, parecía no tener más
de 16 años. Las piernas me temblaban, lo estaba probando todo,
pero no estaba dispuesta a practicar el estupro. Practicar el
sexo con menores de edad aun con su consentimiento me parecía
una cosa fuera de mi alcance. Dije:
-Me
parece muy bien, ¿Qué edad tienes Pier?
-No
te preocupes Débora, Pier tiene 18 años cumplidos, los cumplió
ayer. ¿Te gusta?
-Sí,
claro que me gusta, pero me siento un poco incómoda, ¡podría
ser mi hijo!
-No
te preocupes, no es tu hijo, ¡pero sí el mío! –Dijo
sonriente Gloria-
Ahora
más que sorprendida quedé paralizada. Sabía de la liberalidad
de Paco y Gloria, pero no sabía qué es lo que pretendían
introduciendo a su joven hijo en nuestras prácticas sexuales.
Le contesté:
-¿Tu
hijo Gloria? ¿Qué quieres que sea su maestra?
-No
Débora, a él lo he enseñado yo, ¡yo he sido su profesora! El
será el que te enseñe a ti como ser penetrada por dos hombres,
¿no era esa una de tus fantasías?
Me
puse realmente muy excitada, no se si por la noticia de que hoy
se haría realidad mi fantasía de ser penetrada por dos hombres
o por el morbo de saber que Gloria se había follado a su hijo,
¡qué fuerte! Estaba a punto de pasar de ser promiscua a ser
una ninfómana deseosa de ser penetrada por ese joven macho y su
padre. Le contesté:
-Gloria,
¡qué morbo! Estoy que me corro por saber que tu hijo y tu
marido me van a follar. ¿Por curiosidad, desde cuando te lo
tiras?
-¡Supongo
que te refieres a Pier! Desde que cumplió los 16 años, hace
ahora justamente 2 años y un día. Es un tío potente, y te
aseguro que no tiene complejo alguno, es feliz y siempre ha
hecho lo que él ha querido, ¡nunca le he obligado a nada! ¿Satisfecha
tu curiosidad?
-Sí
Gloria, eres la repera ¡nunca lo hubiera imaginado!
-Vale,
dejémonos de chácharas. Vamos al cuarto de baño para
prepararte para que te puedan hacer la penetración doble.
Así
lo hicimos, preparadas, aseadas y nuevamente vestidas empezamos
la velada bailando y haciéndonos carantoñas, bailar y sobar a
un chico tan joven a mis 38 años me resultaba muy
desconcertante y excitante a la vez. Cuando empezó a besarme
fue cuando creí a Gloria, realmente le había educado como se
educa a un buen chico. Su forma de besar era fascinante, su
lengua acariciaba la mía cono una suavidad nunca por mí
recibida. Ni mi exmarido, ni amante alguno de los últimamente
tenidos. Ninguno de ellos me había besado y succionado como
Pier. Su madre le había enseñado para ser un excepcional
amante. Así estuvimos bailando y acariciando por no sé cuanto
tiempo, ¡perdí la noción! Aunque el chico ya tenía los 18 años
cumplidos, Gloria no le dejaba beber ni un sorbo de alcohol. ¡Era
chocante, podía follar y ser follado! Pero de beber, nada de
nada, cosa que me pareció de lo más sensato. Así tendría un
amante con todas sus facultades intactas. Ejemplo que yo no seguí,
ya que al segundo baile me había tomado al menos tres vodkas
con naranja, que es lo que me pone. Al igual que yo, Paco y
Gloria habían tomado sendas bebidas, la cosa se empezaba a
poner más y más cachonda. Pier se reía de vernos a los tres
ya un poco chispas. En un momento de baile Gloria lo interrumpe
y dice:
-Pier,
acércate que mamá te va a hacer una mamada para ponerte el
pene durito y que puedas penetrar a Débora, ¡nuestra invitada!
A ti te toca penetrarle el ano.
En
el momento en el que vi el pene de la criatura, estaba sorbiendo
un trago de mi vodka con naranja, ¡qué hermosura! Paco, su
padre, la tiene grande, pero la de él, le superaba en tamaño y
grosor. ¡Eso quería Gloria que entrara por mi culo! Cuando ya
lo tenía excitado al máximo, yo creía que se correría en la
boca de su madre, ¡pero no! El chico tenía más aguante del
que pensaba. Gloria lo suelta y me dice:
-Débora,
acércate y sigue mamando la polla de Pier, hazlo hasta que esté
bien lubricada, así te penetrará con facilidad.
-¿Estás
segura Gloria? Acuérdate que la última vez que nos vimos a
Paco le costó un gran esfuerzo el penetrarme, ¡tu hijo le
supera el grosor!
Gloria
me dijo que no me preocupara, ¡eso hice! Me dediqué a lamerle
el falo lo mejor que sabía. En ese momento yo estaba totalmente
vestida, pero mis bragas estaban completamente mojadas y notaba
mis jugos empapando los pantys. Fue Paco el encargado de ir
desnudándome al tiempo que yo acariciaba el pene de su hijo con
mi ávida boca. Cuando me había quitado la ropa y llegó el
momento de bajarme las bragas:
-¿Estás a punto verdad Débora?
-Sí,
estoy muy caliente Paco, quiero que los dos me penetréis.
Desnuda,
excitada y chorreando jugos vaginales piernas abajo, no dejaba
de acariciar con mis labios aquel enorme y resistente pene de
joven, ¡de edad, no de experiencia! El tío tenía un aguante
casi de súper hombre, ¡qué hombre, qué polla! Su madre
mientras tanto aprovechaba para aplicar a mi ano y vagina crema
lubricante y dilatadora. Para hacer más fácil la tarea de Pier
y menos dolorosa la penetración, tomó un vibrador de unos tres
centímetros de diámetro y lo introdujo hasta entrar y salir
con facilidad, después hizo lo propio con uno de cuatro y por
último con otro del tamaño aproximado del pene de su hijo, que
debía rondar los seis centímetros de diámetro. Yo gemía de
placer y en unos de esos casi dejo a Pier sin la punta de su
glande que es lo que me alcanzaba a introducir en mi boca, ¡es
broma! Simplemente le di un fuerte chupetón. Yo no podía
aguantar más la excitación y estaba a punto del orgasmo, pero
él, no se inmutaba, su pene tieso como el palo de una bandera
pero tan fresco, ¡de correrse, nada! Dice Gloria que es la que
llevaba la voz cantante:
-Débora,
ponte a cuatro patas para que Pier pueda acceder cómodamente a
tu ya más que dilatado ano, ¡verás el placer que te produce
cuando te la meta!
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