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Mi
amiga Trinidad es un bicho de mujer, tiene 18 años recién
cumplidos como yo, siempre estamos de bromas y somos muy
infantiles, ella tiene un cuerpo de formas redondas, sin llegar
a estar gorda, me saca 25 centímetros de estatura y es el doble
de gruesa que yo, le gusta llevarme agarrada de la mano por la
calle, las personas que nos ven preguntan si soy su hermana
pequeña. Algún que otro despistado le ha llegado a preguntar
si soy su hija ¡Lo pasamos bien, nos reímos!
Cuando empezó el verano, una tarde tomando una horchata las dos
nos apostamos entre nosotras si seríamos capaces de entrar en
los vestuarios de los chicos en la piscina municipal y hacer
fotos de los culos de los hombres. La apuesta fue muy fácil de
pagar, si no éramos capaces ella me daría dos besos en la boca
y por el contrario si éramos capaces sería yo quien le daría
los dos besos a ella. No hay ninguna duda que esa apuesta tenía
su objetivo, que no era otro que iniciar una relación íntima
con la cabeza hueca de mi amiga Trinidad que desde pequeña me
gusta, estoy enamorada de ella y quiero encontrar la manera de
decírselo y al tiempo pasar un verano de morbo haciendo fotos a
los culos de hombres que se nos pongan a tiro. La verdad es que
podíamos haber elegido hacer fotos a los culos de mujer, pero
eso resultaría más fácil ¡Queremos riesgo! Tanto Trinidad
como yo nos conocemos las instalaciones municipales a la
perfección, sabemos como ver a los hombres en el vestuario sin
ser vistas:
-Mira Trinidad, mira que culo de hombre ¡Es fabuloso! Preparo
la cámara para que no se dispare el flash, si me equivoco y lo
hace seremos descubiertas. ¡Oh! Ya tenemos la foto del culo del
primer hombre, solamente nos quedan 49.
Hemos acabado la sesión con 52 fotos de culos de hombre de
todas las formas, lo hemos pasado tan bien, que estamos pasando
las fotos al ordenador personal en mi habitación y aún
seguimos riendo. Llaman a la puerta:
-Patricia ¿Estás sola?
-No mamá, está conmigo Trinidad.
-¡Vale cariño! No arméis mucho alboroto que tengo clientes en
mi despacho.
-No te preocupes ¡Reiremos bajito!
Seguimos riendo pero ha menos volumen, siempre me gusta obedecer
las órdenes de mi madre. Obedeciendo luego consigo todo lo que
pido ¡Qué mimada estoy! Ya están pasadas las fotos al
ordenador personal:
-¿Nos duchamos antes de ver las fotos Trinidad?
-No me apetece, no me gusta ponerme la misma ropa cuado me
ducho, ya sabes que no he traído ropa para cambiarme.
-¡Tengo una idea! Vamos a tu casa, recoges ropa y pasas el fin
de semana en mi casa, hace ya mucho tiempo que no lo haces ¿Te
apetece Trinidad?
-¡Fantástico, lo pasaremos como cuando éramos pequeñas! ¡Muy
bien vamos!
Trinidad no tenía ni idea de lo bien que lo pasaríamos, si es
receptiva pienso pasar esta noche del viernes y la de mañana sábado
haciendo el amor con ella. Desde que la semana pasada tuve la
sesión de fotografía con mis padres, no pienso en otra cosa
que en hacer el amor con mí idolatrada Trinidad. Vivimos a
menos de 500 metros la una de la otra en la misma urbanización,
por este motivo no necesitamos hacer uso del coche lo hicimos
andando y como casi siempre Trinidad me lleva agarrada de la
mano ¡Le encanta y yo la dejo hacer! Para nada me molesta, al
contrario me gusta. Entramos en su casa:
-Hola mamá vengo con Patricia. Recojo ropa y me voy a pasar el
fin de semana con ella en su casa ¿Estás de acuerdo?
-Sí hija, pórtate bien y no hagáis travesuras.
-Vale mamá, ya he cogido todo lo que necesito, ¡Nos vamos, adiós!
Hasta el domingo por la noche.
Rosa la madre de Trinidad es una mujer realmente hermosa, tiene
el tamaño de su hija pero no tiene ni un átomo de grasa es lo
que se llama un mujer diez. Tiene unas piernas y unas medidas
corporales que deja pasmados a hombres y mujeres. No descarto
algún día tirarle los tejos para pasar unas horas en su cama
¡Qué perversa me estoy convirtiendo! Nos dice:
-Hola, patricia. Tú tienes mas coco que mi hija. Si estáis con
chicos no os olvidéis de utilizar condones. ¡Toma coge este
paquete de 12 unidades!
-No se preocupe Sra. Rosa, no estaremos con chicos, estaremos
nosotras solas. Nos bastamos para pasarlo bien. ¡Esté
tranquila!
Cuando nos despedimos besó a su hija como siempre lo hace con
un beso en los labios, siempre me ha gustado la forma de
saludarse de Rosa y Trinidad es muy excitante, hoy al despedirse
de mí ¡Qué ilusión! También se ha despedido dándome un
efusivo beso en mis labios, me he quedado por un momento sin
habla. Dice:
-La dejo en tus manos Patricia ¡Cuídala!
-No se preocupe, la cuidaré como a mí misma. ¡Adiós!
Trinidad a la preocupación de su madre responde como o hace
siempre con su risa tierna y sincera, Trinidad no tiene maldad
alguna es muy vulnerable, la engañan como quieren, de ahí la
procuración normal de su madre. Cuando Trinidad tenía 14 años
unos desalmado de 17 años la violaron por turnos, y no se
conformaron con la siempre cobarde violación, le dieron una
paliza que casi la matan. Estos tres energúmenos no pudieron
ser ajusticiados, fueron denunciados y fue la palabra de
Trinidad contra la suya, los muy cerdos dijeron que ella les había
provocado, la sentencia fue de una multa por daños de 3000
euros cada uno y salieron absueltos de la acusación de violación.
Trinidad antes de la violación ya era un poco ingenua, pero
ahora además de ingenua le ha afectado a la cabeza debido al
trauma vivido, no rige como una persona normal ¡Es tan buena,
tiene tan buen corazón! No se entiende como hay animales en el
mundo que sean capaces de hacer lo que hicieron. ¡Que
sentimental me he puesto! No quería perder la ocasión de
contar un poco de la triste historia de Trinidad. Trataré
siempre que sea lo más feliz que pueda ¡Espero conseguirlo!
Una cosa muy importante ¡Se me olvidaba! Estos tres
aberraciones de la naturaleza, conjuntamente con otro pieza de
la misma calaña, meses después de de la violación de Trinidad
se estrellaron con el coche robado que conducían por la
autopista A7 a la altura de Tarragona (España) Quedaron
estampados contra un pilar de cemento armado de un puente que
atraviesa la autopista, esa fue su condena, pero me pregunto yo
¿Cuántas chicas fueron violadas en esos tres meses? ¡Qué
injusta es la justicia! Cambiando de tema, le digo:
-Vamos Trinidad, pasaremos un fin de semana sensacional,
reiremos, nos reiremos de todo y de todos ¡Será chanchi!
-¡Claro que sí! Lo pasaremos bien y estudiaremos para sacar
buenas notas el curso que viene.
Trinidad es una chica que para haber sufrido lo que ha sufrido,
en el tema de los estudios, aunque parezca mentira es de las
mejores de la clase. Siempre saca notas que son la envidia sana
de todos. Por suerte ¡En algo tenía que tenerla! Todos los
compañeros tanto masculinos como femeninos la quieren de
verdad. Ellos la conocen desde que sufriera la violación y
siempre se han portado muy bien. Otra cosa será cuando
empecemos las clases en octubre en la universidad. Las dos hemos
sacado notas excelentes para poder acceder a la matrícula de la
carrera que hemos elegido ¡Estudiaremos pediatría! A las dos
nos gustan los niños y dedicaremos nuestras vidas al estudio de
las enfermedades infantiles. Le digo:
-Trinidad, recuerda que estamos de vacaciones, y que ya estamos
aceptadas para estudiar en la universidad. Este fin de semana lo
dedicaremos a descansar y a reírnos de las fotos de culos de
hombres que hemos tomado.
-Es verdad ¡Fuera estudios! Estudiaremos fuerte en octubre.
Como dices Patricia, ahora nos divertiremos.
Camino de casa como casi siempre agarradas de la mano parecíamos
dos pequeñas colegialas felices y contentas que iban a pasar el
fin de semana juntas. No crean con todo lo que les he contado
que Trinidad viste como una niña, nada de eso, es angelical
pero viste elegantemente para los kilos que tiene y resulta muy
sexy tanto para hombres como para mujeres. Trinidad es una mujer
hermosa de 18 años, un poco entrada en carnes pero nada
exagerado, le sobran 5 kilos no más es preciosa como su madre,
los hombres la piropean y le dicen cosas que ella siempre toma a
risa. Por ese motivo es tan vulnerable, los hombres ¡Algunos
hombres! Piensan que quiere guerra por el simple hecho de reír
cuando la piropean. Llegamos:
-Mamá, Ya hemos llegado. Subimos a mi habitación.
-Vale cariño, cuando queráis bajáis para tomar algo de
merienda.
A pesar de mis 18 años, me gusta ser tratada como si fuera una
niña, a otras chicas supongo que les resulta ridículo, a mí
no. ¡Cada uno es como es! Desde este momento paso a mi plan de
seducir a Trinidad, lo tengo que hacer con mucho tacto para que
sea ella la que tome siempre la iniciativa:
-Trinidad ¡Vamos a la ducha!
-¿Nos duchamos juntas Patricia?
-Bien, así nos enjabonaremos la una a la otra.
La reunión no podía empezar mejor, yo había visto desnuda
infinidad de veces a Trinidad, pero nunca desde la violación,
estos cuatro años le habían convertido en una mujer muy
apetecible, cuando en la ducha la estuve acariciando mi vagina
empezó a expulsar mucosas en cantidades casi industriales,
menos mal que el agua las eliminaba rápidamente. Cuando
Trinidad me estuvo enjabonando noté que sus caricias eran algo
más que las de una amiga, le noté cariño en su tacto y un
brillo especial en sus ojos, salimos nos secamos mutuamente y
enrolladas en sendas toallas nos fuimos a mi habitación. Le
dije:
-¿Quieres que te de una friega de crema hidratante?
-Sí Patricia, Luego te la daré yo a ti ¡Vale!
Así lo hicimos, la hice que se echara en la cama boca abajo y
empecé a darle crema por su espalda, brazos, codos, piernas y
nalgas, allí, en las nalgas, me entretuve para empezar mi
estrategia de conquista, le estuve masajeando sus glúteos hasta
que al finalizar pasé unos de mis dedos rozando su ano, ella
hizo una pequeña contracción de su cuerpo, eso me dio a
entender que le había dado importancia al echo de tocarle su
precioso agujero negro. Una vez le di crema por toda la parte
trasera de su cuerpo le pedí:
-Date la vuelta, ahora le toca a la parte delantera ¿Estás
relajada?
-Sí Patricia ¡Me siento en la gloria!
Quedé sorprendida, por primera vez Trinidad ha contestado sin
agregar una risa final, ha contestado como si se hubiera
convertido en una mujer totalmente racional en estos mismos
momentos. Seguí con el masaje empezando por sus pies, dedicando
un tiempo a sus esculturales muslos, de allí a sus pechos y de
estos a su vientre, sus ojos estaban cerrado, parecía estar
disfrutando de mis roces, para terminar me fui a la zona púbica
en la que tiene abundante vello ya que he observado que no se
depila en absoluto, le he dado crema en las ingles y queriendo
le he rozado la vagina. Ha vuelto a contraer su cuerpo y a dar
un pequeño suspiro. Ahora:
-Trinidad te toca darme un masaje ¿Te ha gustado el que yo te
he dado?
-Si Patricia, ¡Me he puesto cachonda!
-¿Qué dices, loca? Como te puede poner cachonda por que tu
mejor amiga te de un masaje.
Me dijo que me pusiera de espalda a la cama, que ella prefería
empezar a extender la crema por mis pechos, así lo hizo, vertió
una cantidad de crema en el canalillo de mis pequeños pechos,
con sus grandes pero delicadas manos la esparció entre ellos,
me dio un masaje en los pechos que casi me hace alcanzar el
cielo ¡Sí, ese sitio que no se sabe si existo o es pura
invención! De los pechos pasó hasta mi vientre, eran tan
placentero el masaje que me daba que empezaba a estar excitada,
ella lo notaría debido a la gran cantidad de jugo de mucosa
vaginal que excreto, de allí pasó a mis muslos, exteriores e
interiores, no tuvo ningún reparo en masajear mi vagina, yo creía
explotar de placer. Ella se dio cuenta y me dijo:
-¿Patricia, te estás meando? Tienes tu vagina llena de líquido.
-No, Trinidad, no es orina, es mucosa vaginal provocada por la
excitación que siento al sentir las caricias de tus manos sobre
mi piel.
-¿Te gusta, por lo que dices que te acaricie?
-¡Claro que me gusta! Haces que me sienta feliz y mi aparato
reproductor influenciado por mi mente ponga a trabajar las
hormonas del sexo. ¿No te pasa a ti?
-Por supuesto que me pasa a mí ¿Quieres tocar mi vagina?
Ni que decir que al sentir las palabras pronunciada por Trinidad
mi corazón dio un vuelco, las palpitaciones fueron continuas.
Trinidad sin duda estaba recobrando la lucidez dentro de sus
limitaciones, Trinidad estaba disfrutando del masaje que
mutuamente nos estábamos haciendo. Le dije:
-¿Tu deseas que lo haga? ¿De verdad lo deseas?
-Sí, Patricia, no me trates como a una niña pequeña ¡No lo
soy!
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