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Sus
carnes son blandas y arrugadas, sus pechos caídos y su cuerpo
presenta una esbelta figura. Su rostro dice lo que ha vivido. La
conocí en su casa cuando fui para arreglar el lavavajillas. La
señora es una de esa personas de las que uno se enamora a
primera vista, en su juventud debió ser una mujer muy guapa, ¡aún
lo sigue siendo! Pero
no es su belleza su mayor cualidad, ¡es su simpatía! Cuando
habla parece que te acaricia, fue un flechazo a primera vista.
Terminé la reparación y le dije el importe al que ascendía la
factura. Cuando me pagó rozó su vieja pero cuidada mano con la
mía, mi cuerpo se estremeció, y sin pensarlo le dije:
-¿Cómo
se llama señora? Yo me llamo Isidoro.
-Me
llaman Marta, ¿Para qué quiere saberlo Isidoro?
-Me
gusta conocer a mis clientes, a parte de... –Me puse nervioso
y divagué-
-Dígame
Isidoro, ¿A parte de qué? –Dijo con su relajante tono de
voz-
-Me
gustaría invitarla a cenar esta noche, ¿qué me contesta?
-¿Qué
dice criatura, no ves que soy una vieja decrépita a la espera
del pasaporte?
-No
me importa, tengo unos deseos irrefrenables de conquistarla y
hacer el amor con usted.
-¡Vamos,
que me quieres echar un polvo!
-Eso
mismo, un polvo en esa vagina de que debe ser una delicia.
-¿Qué
fino, qué sabrás tú de mi viejo y ya cansado coño de vieja?
Me
sorprendió su actitud, al momento supo que lo que deseaba era
echarle un polvo y calmar así mi excitación. Después de
hablarme, me tomó de las manos y me invitó a tocarle los
pechos flácidos de mujer vieja. No lo dudé, los acaricié por
encima del vestido durante unos segundos, luego ella me invito a
que lo hiciera por la parte interior del sujetador. Entonces me
preguntó:
-¿Crees
que merece la pena lo que estás tocando hijo?
-Por
supuesto, tiene una piel muy suave y además huele usted de
maravilla, ¡me gusta!
Ella
sonrió como agradeciendo lo que ella pensaba que era una cortesía,
¡se equivocaba! No era una cosa por cumplir, lo que le estaba
diciendo era lo que mi enamorado corazón sentía. Su actuación
me sorprendió, en un instante se desnudó completamente dejando
al descubierto su cuerpo. Cuando vi su coño lampiño casi me
caigo de la excitación, las piernas me temblaban. Marta pensaba
que me asustaría al ver su cuerpo de carnes viejas y blandas,
¡para nada! Esa visión hizo que me excitara aún más si cabe.
Me hubiera gustado que hubiera aceptado la invitación a la cena
y que se hubiera dejado conquistar por mí, pero como la cosa
sucedió así. Aproveche la ocasión, saqué mi pene totalmente
erecto y sin más preámbulos se lo introduje en aquel coño de
vieja, ¡cómo me gustan las viejas! Disfruté más que lo hago
con mi novia, supongo que debido al morbo de follarme un cono de
mujer vieja. Su vagina era muy suave y no se diferenciaba de la
de mi novia que tiene 25 años, tuve una eyaculación fantástica,
ella pareció disfrutar del momento. Deduje que llevaba mucho
tiempo sin ser penetrada ya que los gemidos que daba eran de
satisfacción más que de gusto, creo que no llegó al orgasmo,
¡lo fingió! Hubiera seguido follando su viejo coño durante
horas, pero no podía demorar más mi salida de esa casa, otra
clienta en un edificio colindante esperaba de mis servicios, ¡no!
No sean malpensados, necesitaba de mis dotes como fontanero:
-¿Le
ha gustado Marta? –Le dije aún con mi polla erecta
introducida en su entrañas-
-Me
ha encantado, sigue follando mi viejo coño de vieja. Espero que
sepas sacar de mí un orgasmo que hace siglos que no he tenido.
-Lo
siento Marta, pero me tengo que marchar, lo de la cena sigue en
pie.
Desde
ese día, siempre que tengo ganas de echar un polvo la llamo por
teléfono y siempre está dispuesta a complacerme, me gusta
hacer el amor con ella más que con mi novia, ¡tengo miedo!
Tengo miedo de pasar del mero placer al puro y sincero amor, me
está cautivando. ¡No sé muy bien qué hacer! Me ha invitado
este fin de semana, dice que me llevará a un chalet que tiene
en la sierra. Mientras pensaba en ella sonó el teléfono:
-Sí
dígame.
-¿Es
usted Isidoro el lampista?
-Sí,
¿qué es lo que desea?
-Le
llamo del hospital, tengo que darle una mala noticia. La señora
Ana ha ingresado para ser operada de urgencia y ha fallecido en
quirófano. Entre sus efectos personales hemos encontrado este número
de teléfono y le hemos llamado.
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