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Soy
ejecutiva de una importante empresa multinacional, cuando viajo
al extranjero o fuera del lugar de mi residencia, la empresa
tiene a bien el hacerse cargo de la factura de los servicios de
compañía que utilice. Nunca he utilizado ese privilegio hasta
la semana pasada que me encontraba de viaje en la ciudad de
Sydney (Australia). Como mi vuelo para España no salía hasta
el lunes por la tarde tuve que pasar el fin de semana encerrada
en el hotel, ya que estaba cansada y el aburrimiento hizo mella
en mí. Había terminado las reuniones de trabajo a las dos de
la tarde del viernes, llegué al hotel a las 14:15 y me eché en
la cama un rato para descansar, tres horas después estaba
despierta y aburrida como una ostra en el fondo de una piscina.
Cuando venía hacia el hotel, en el taxi que me trajo, encontré
un pequeño catálogo de publicidad en la que se anunciaban
chicas y chicos de compañía y relax, en el que hacían hincapié
de sus habilidades para dar masajes, me dije a mí misma ¿Por
qué no? Llamaré y solicitaré los servicios de una chica de
compañía, soy heterosexual, pero me apetecía que el masaje me
lo aplicara una mujer, lo hice:
-¡Buenas tardes! Necesito una chica para que me de un masaje.
-¿Qué chica desea? ¡Por favor dígame el número!
Elegí una preciosa chica morena con ojos castaños, pelo corto
y de medidas perfectas, de aspecto atlético. No había
transcurrido un cuarto de hora cuando la chica de compañía hacía
aparición. Llaman a la puerta:
-Hola. ¡Buenas tardes! Soy Ivana. ¿Ha pedido una chica de
compañía y relax?
-Sí, la he pedido ¡Pasa por favor!
Ivana pasaba de ser un número en un catálogo a ser una
preciosa chica de carne y huesos que estaba allí. Una chica de
compañía y relax dispuesta a darme un masaje relajante:
-¿Dónde lo hacemos? ¿En el sofá o en la cama?
-¡Mejor en la cama, estaremos más cómodas! ¿No crees?
-¿Quieres un masaje en alguna parte del cuerpo concreta? ¡Yo
le recomiendo el completo!
Elegí el masaje en su modalidad completo. Ivana sin dejarme
reaccionar empezó, lenta pero muy decidida a realizar su
trabajo. Yo estaba vestida con la ropa que había utilizado
durante la mañana, Ivana comenzó a despojarme de ella ¡Reaccioné!
Y apartándome le dije:
-¡Perdona Ivana! Me tengo que dar una ducha, estoy sudada de
todo el día de trabajo.
-No te preocupes, para eso estoy yo aquí. ¡Nos ducharemos
juntas!
Mis piernas empezaron a temblar y casi no me mantenían en pie,
ahora empezaba a entender que era el servicio completo, no es
solamente el masaje ¡Es algo más! Nunca antes había estado
con ninguna mujer desnuda, y esta pretende meterse conmigo en la
ducha ¡No creo que sea para asearse! Me tengo que calmar:
-¿Juntas Ivana?
-Sí, ¡Deja que termine de desnudarte! ¡Por cierto! ¿Cómo
debo llamarte?
-Me puedes llamar Clara ¡Que por otra parte es como me llamo!
Pasé tanta vergüenza cuando Ivana me desnudaba que mi corazón
palpitaba, ella lo notaba. Pero como es una profesional chica de
compañía y relax no le daba la más mínima importancia a lo
irrisorio de mi conducta. Cuando terminó de despojarme de la
totalidad de mi vestimenta, mirándome de arriba abajo dijo:
-Clara ¿Quieres tú desnudarme ahora, o prefieres que lo haga
yo poco a poco bailando insinuante?
-¿Te refieres a hacer un striptease?
-Sí Clara ¡A eso me refiero! Bailo muy bien ¡Te gustará!
-Entonces, ¡Dicho lo dicho! Prefiero que te desnudes tú, y
hagas una exhibición de tus dotes de bailarina.
Cuando le hablaba, mi voz por el nerviosismo vibraba. Empezó
con la tarea de desnudarse bailando, puedo dar fe de que lo hacía
realmente bien, sin duda alguna era una chica de compañía
excepcional. Cuando termino de desnudarse me pude dar cuenta de
la figura espectacular de esa preciosa mujer, no le faltaba ni
sobraba nada ¡Era sensacional! Se acercó:
-Ven Clara, no estés nerviosa ¡Relájate! Yo estoy aquí para
hacerte disfrutar, no para hacerte sufrir.
Las palabras no salían de mi boca, parecía que me había
quedado muda por el impacto de observar aquel maravilloso cuerpo
junto al mío. Me cogió de las manos y me llevó hasta el
cuarto de baño, que sin lugar a dudas sabía donde estaba ¡No
era la primera vez! Graduó el agua para que saliera a una
temperatura algo superior a la ambiental, se introdujo y luego
me invitó a que entrara haciendo un gesto contrayendo una y
otra vez su dedo índice de la mano derecha:
-Entra Clara, ¡Cálmate! Esta será la ducha más excitante que
te darás nunca. A no ser que vuelvas a contratar de nuevo los
servicios de ésta, desde ahora tu chica de compañía y relax.
Apenas si la oía, estuve apunto de perder la consciencia debido
al nerviosismo y excitación que en esos momentos tenía. Ya en
la ducha me enjabonó, y acarició todas y cada una de las
partes de mi cuerpo por igual. De espadas a ella, notaba la
suavidad de su cuerpo rozando el mío. De no estar totalmente
empapada por el agua, sin duda se notaría mi vagina brillante
por las mucosas vaginales excretadas debido a la excitación
casi inaguantable que gozaba. Me hizo disfrutar tanto de la
ducha que parecía que ya me había dado el masaje que tanto
necesitaba, salimos:
-¡No lo dudes! Cuando vuelva de nuevo a Sydney ¡Ha sido
fenomenal! Me has hecho temblar de placer.
-Bueno... bueno... ¡Prepárate! Al completo, todavía le falta
mucho.
Con una sonrisa pícara, me rodeó con la toalla de baño y con
gestos de ternura fue secándome, las piernas, caderas, espalda,
pechos, brazos y cara. Cada roce era una caricia, Yo la miraba y
cada vez me excitaba más y más, el verla con todo su cuerpo
mojado, empezaba a dudar de mi tendencia sexual, ¿Era
heterosexual o en realidad era bisexual? ¡No lo sé! En este
momento no quiero pensar en si soy ¡O dejo de ser! La verdad,
sencillamente es que me está gustando ser acariciada por una
mujer, por una chica de compañía. Una vez secas nos dirigimos
a la cama:
-¿Qué le falta todavía al completo, Ivana?
-Échate en la cama boca abajo ¡Verás lo que falta!
Echada en la cama como Ivana me había indicado. Durante unos
momentos la mente se trasladó al día en que tenga que
presentar la facturas de los servicios recibidos por la empresa
de chicas de compañía y relax, sin dudas me pondré colorada
¡Qué vergüenza! Lo mismo ni me atrevo... Empiezo a notar las
manos de Ivana que suaves y aceitadas empieza a darme un masaje
en las nalgas ¡No, no ha empezado por los pies! ¡Ni por la
espalda! Lo ha hecho por las nalgas, y además no ha tardado en
uno de sus movimientos el meter la mano y acariciarme la vagina
con un movimiento da abajo hacia el ano ¡He contraído el
cuerpo! Es la primera vez que una mujer, aparte de mi ginecóloga
me tocaba semejante sitio. Ivana hacía unos instantes que había
terminado de secarme, pero mi vagina estaba tan excitada que si
no aplicara aceite con la gran cantidad de mucosa vaginal que
expulso sería suficiente para realizar el masaje en toda la
zona genital:
-¿Te he hecho daño Clara?
-No Ivana, he contraído el cuerpo por el gran placer que he
sentido cuando has tocado mi vagina.
Mi chica de compañía, desde ahora Ivana, ha terminado el
masaje aplicado a la totalidad de mi cuerpo por su parte
trasera:
-Clara, date la vuelta, ahora te toca el masaje por la parte
delantera ¡Relájate, que no te de vergüenza!
¡Les aseguro que fue un completo! Una vez acariciada y
masajeada, Ivana se dedicó a masturbarme con sus dedos con los
que logró que alcanzara varios orgasmos, era tal la cantidad de
jugos que expulsaba, que Ivana mi hermosa y excitante chica de
compañía aprovechó para succionarlos con sus labios, cuando
tenía cantidad suficiente en su boca, con gran placer lo ingería.
Una de las veces y a indicación mía, me besó en la boca y me
trasladó el contenido de la suya, en ese momento debido al
placer que sentía me desmayé. Cuando desperté, pensé ¿Ha
sido un sueño? ¡No puede ser un sueño! Ivana es una chica de
compañía real que trabaja para una compañía de chicas de
compañía y relax, la factura no engaña y a su lado hay una
nota:
-Clara, te has desmallado me has pegado un susto de muerte, pero
enseguida has recuperado la consciencia, me has besado en la
boca y has seguido durmiendo. Espero que el completo te haya
complacido ¡Espero verte algún día de nuevo! No olvides
llamar a mi compañía de chicas de compañía y relax. ¡Me ha
encantado hacerte disfrutar!
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